Por: Benjamín Gelcich

Sobre la psiconáutica

Del griego psychē (alma-mente, aliento) y naútēs (navegante, movimiento), es un concepto acuñado por el escritor alemán Ernst Jünger el año 1970 en su ensayo “Annäherungen: Drogen und Rausch” («Acercamientos: Drogas y embriaguez”), y refiere a la práctica de exploración de la psique acompañada usualmente por psicofármacos, tanto de origen natural como artificial. A diferencia del chamanismo o prácticas místicas, no depende de una cosmogonía estricta ni busca necesariamente cumplir un rol social predeterminado. El concepto en si mismo es una manifestación de la cultura occidental en cuanto a su reapertura frente al trabajo con psicoactivos. Lo náutico refiere a la navegación, o viaje, en este caso sobre un océano psíquico, infinito, variable y poco cartografiado. Hay una relación cercana entre las técnicas para lograr el éxtasis3 (meditativas, oníricas, chamánicas, etc…) y la psiconáutica, que en cierto modo sería el concepto creado para referir a la práctica consciente de navegar lo desconocido que aparece al traspasar el “velo” de lo comprendido como real mediante el umbral de lo extático.

La idea de hacer este libro surge desde la curiosidad y la necesidad práctica de querer informarme sobre las especies psicoactivas presentes en Chile. No me extrañó el darme cuenta de que Chile no contaba con ningún catálogo o lista recopilada con respecto a este tema. Libros de este tipo en el mundo ya hay muchos, pero orientados cada uno a sus particulares locaciones. Lo único que encontré aquí fueron referencias a unas pocas especies (A. muscaria, P. semilanceata, G. junionus) en algún blog o página de Internet

escrita generalmente por usuarios entusiastas y/o micólogos aficionados (hasta hace muy poco los libros de micología y catálogos de hongos omitían muy discretamente el valor psicoactivo de éstos, llamándolos tóxicos o venenosos4). Las razones de su inexistencia reposan claramente sobre la remanencia producida por el trauma de la prohibición, -¿Por qué catalogaría un micólogo como tóxico (o venenoso) un hongo que sabe que es psicoactivo?5-. La prohibición histórica es de amplio registro y las razones de su accionar bastante similares.

En relación a este libro, y refiriéndonos exclusivamente a la historia occidental6 de las Américas, podemos fácilmente identificar el trauma cultural producido por la aplicación del juicio cristiano a lo que claramente coincide como paganismo blasfemo. Juicio directamente ejecutado a las y los curanderos, especialmente los expertos en tecnología enteogénica7, acusándolos usualmente de mantener conversaciones con el demonio cristiano, siendo éste identificado como algún espíritu pagano de turno asociado a la particular visión de cosmos de alguna civilización en vías de sometimiento (desde el punto de vista cristiano no estaban técnicamente equivocados). Esta visión pandémica de furia religiosa básicamente arrasó con todo vestigio y tradición en cuanto uso de algunas plantas, tanto como del uso de casi cualquier hongo en el occidente temprano, considerándolo, desde la ignorancia, algo negativo, nefasto, peligroso, desconocido (la costumbre popular no discriminó siquiera entre psicoactivos, tóxicos y comestibles, sino que se asoció prejuiciosamente todo hongo a la muerte, -no lo comas!-, una micofóbica8

-aunque prudente– costumbre, que utiliza a favor la amplia variedad de hongos efectivamente mortales).

Las razones de su prohibición -en occidente- tienen también sus orígenes en el caldo transformista primigenio de la política, esto justo después de su abrazo con el monoteísmo cristiano, una de las religiones más devastadoramente intolerantes del primer milenio9. Cerca de 8 siglos después de la cristianización de Roma, la necesidad de eliminar disidentes y opositores -resultado de una lenta y profunda decadencia en cuanto a cosmos- se formaliza con el chivo expiatorio de la bruja, el origen de la inquisición es en el fondo el invento a conveniencia de una falsa plaga de brujas alrededor del sigo XII, utilizado como argumento para eliminar además de las brujas (y paganos en general), a los disidentes políticos ya desilusionados del esquema social medieval. No es de extrañar

tampoco que disidentes y usuarios de psicoactivos hayan compartido juntos en una comunidad cristianizada de ancestros paganos.

La incansable persecución de costumbres micofílicas produjo inevitablemente la extinción de costumbres públicas y relatos populares en cuanto a hongos, un oscurantismo originado por miedo al restricto juicio cristiano (lo que queda sobrevive en parte gracias al cuento de hadas y poesía, la mitología y el relato fantástico en donde el relato mismo suele argumentar el uso de psicofármacos como algo perteneciente al mundo de los otros, ése lugar mágico al que se accede), absorbido por el “paciente” popular hasta el punto de olvidar su argumento, aceptando así el des-uso desde una inercia inconsciente. Este des-uso, negado, castigado, prolongado en el tiempo, dura en esta etapa hasta mediados del siglo XVIII, con la revolución francesa en Europa y la independencia de Estados Unidos, aquí es cuando se aplica un cambio en las constituciones que articula la posibilidad legal de superar un argumento religioso en ocupación de un argumento racional. Este pequeño pero significativo “gesto” será el ladrillo clave en cuanto a la construcción del estado liberal y el comienzo del fin del estado teocrático. Así, progresivamente, el argumento de brujería desaparecerá, o más bien, cambiará su forma, tornándose poco a poco más funcional en cuanto contexto.

La decadencia del estado liberal dos siglos más tarde, deberá sus fundamentos a un exceso de elitismo en cuanto a lectura del pueblo gobernado, causándoles esto un levantamiento popular de intolerancia sobre todo aplicada en contra a la apertura cultural: inmigrantes, esos extraños otros, los recién llegados. La forma de apaciguar esta inquietud mayorista (en cuanto a fanáticos whitepride, proto-rednecks), fue nuevamente mediante la fe. El llamado restrictivo surge y aplica estrictamente a los fármacos vegetales y fúngicos de uso tradicional dentro de las culturas inmigrantes. Este fue un llamado, delirado por el obispo Charles Henry Brent10, ahí por los principios del siglo XX, quién llamaba a celebrar los 2.000 años del nacimiento de Cristo purificando Norte América de esta nueva plaga pagana -básicamente un desesperado grito etnofóbico-. Eliminar dicha plaga (digamos todos los nuevos residentes consumidores de algún pharmakós11; asiáticos, africanos, sudamericanos, europeos) consistió técnicamente en la primera prohibición racional en cuanto a uso, tráfico y administración de sustancias (antes vendidas casi por cualquier hierbatero callejero), generando por defecto el monopolio más productivo de los últimos tiempos, la industria farmacéutica y su cómplice fiel, las escuelas de medicina de herencia hipocrática (por no considerar el próximo e inevitable nacimiento de su hijo pródigo: el narco).

10 Brent impulsa en 1909 la primera conferencia internacional sobre el opio en Shangai, conferencia que no lleva a nada pues nadie encontraba nada malo en el opio, mas bien era (y en el fondo sigue siendo) uno de los fármacos naturales más eficientes. Insistentemente Brent logra, en 1912, la “convención internacional sobre el Opio”, firmada en la Haya, tratado que constituyó el primer acuerdo internacional entre Estados con el fin de regular el comercio de estupefacientes y restringir su uso solo a fines científicos y/o médicos. 11 Significa tanto remedio como veneno. esta ambivalencia remarca muy bien el objeto de su palabra, pues dependiendo de la dosis puede sanar como matar. El pharmakos en la Grecia antigua, refería también a las personas designadas (y muchas veces sacrificadas) como chivo expiatorio frente a alguna calamidad.

En cierta forma Brent tenía que ser estratega, el argumento ahora tenía que ser racional, y -¿quién mejor para elaborar un argumento racional?-: La escuela de la medicina hipocrática. Ellos serán los únicos con el derecho a administrar los fármacos prohibidos. Y -¿quién dispondrá entonces de los fármacos prohibidos?-: La escuela farmacéutica. En breve: se prohíbe, por argumento religioso (in-tolerancia), la libre venta y libre consumo de las sustancias de uso ajeno al cosmos cristiano, se obliga, en caso de querer conseguirlas, a pagar la hora de un profesional de la salud con derecho (título) para recetar, y luego donde un farmacéutico con derecho (título) para venta, todo esto sumado a una promesa de dolencia, –esto es permitido solo si padeces de algo-. Y ese algo tiene que estar certificado, anulando así, de forma tajante, tanto el uso lúdico como el uso auto-medicado de cualquiera de los fármacos restringidos. La libertad desaparece, nuevamente por seguridad. Solo el dolor es lo suficientemente cristiano para osar consumir alguna droga12.

Esta reapertura al criterio prohibitivo a comienzos del siglo XX no consideró por ningún lado el tema fungi, en cierta forma su anulación previa fue tan efectiva que el reino completo quedo bajo la bruma. La inquisición en Mesoamérica13 logró invisibilizar toda práctica, protegiéndose estas solo a través de la total discreción, discreción exitosa que junto al tiempo se transformó en efectiva inexistencia. Hasta la aparición de los Wassons, la idea en occidente de que existieran hongos psicoactivos carecía mayormente de popularidad (a excepción de A. muscaria en Europa, esto gracias a una serie de sucesos explicados en el capítulo “Psychoptica Fungica”). Sin ir mas lejos, será este invisibilizado reino uno de los más influyentes responsables en abrir la nueva vanguardia en cuanto uso de psicoactivos. A partir de la publicación “Seeking the Magic Mushroom” de los Wassons en la revista Life el 13 de mayo de 1957, publicación que relata la experiencia de una velada con la curandera María Sabina, se generará en occidente una fascinación creciente que llevará, poco tiempo después, a estimular el surgimiento de lo que se reconocerá como el movimiento hippie y la cultura psicodélica.

Las ideas se propagaron rápidamente en el underground -al historial de literatura psicodélica clásica como “The Seven Sisters of Sleep” de Mordecai Cooke, “Confesiones de un inglés comedor de Opio” de Thomas De Quincey, “Phantastica” de Louis Lewin, “Les paradis artificiels” de Baudelaire, se le suma el influyente “The Doors of Perception” de Aldous Huxley, ensayo que expone sus experiencias con la aún misteriosa mescalina14-.

El despertar psicodélico15 en occidente responde a la explosión inevitable del reprimido objeto cosmológico del relato pagano de antaño, manifestándose una respuesta de repercusiones evidentes en los años 60. La LSD16 a reemplazado en parte a los hongos psilocínicos y se transforma, gracias a los Merry Pranksters por un lado y a Timothy Leary por el otro, en la droga-sacramento de la generación. Los Merry Pranksters, liderados por Ken Kesey -un influyente personaje que descubre el LSD sometiéndose como conejillo de india para experimentos psiquiátricos- difunde su “descubrimiento” armándose de un grupo de hipsters (proto-hippies) y cruzando Estados Unidos en un antiguo bus, completamente pintado, ofreciendo “The Acid Test”17 a los curiosos que se acercan. En estas pruebas se invitaba a los jóvenes a consumir una dosis de 300mc (unas tres veces mas de las dosis actual standard), esta performance nómada estaba acompañada por un contexto musical y festivalero. Pronto, este pequeño movimiento en formación, hito de la contracultura, crecerá en popularidad generando el actualmente conocido movimiento psicodélico, movimiento que mezcla el pacifismo, amor libre, música y drogas visionarias. Este nuevo tipo contemporáneo de fiesta pagana nómade alcanza su peak en agosto de 1969 en la fiesta de música más icónica de la historia reciente, el festival de Woodstock Music and Arts Fair.

El punto en contra de toda esta liberación fue (y sigue siendo) la estricta respuesta del mundo conservador, el cual rápidamente identifica todos estos comportamientos como peligro para las buenas costumbres y como peligrosos agentes que incentivan a los jóvenes a alejarse del camino correcto (entiéndase, en palabras más claras, como el correcto camino a la servidumbre), cuando básicamente era todo lo contrario, jóvenes volviendo a sus raíces, re-conectando con una naturaleza subyugada, re-conociendo el amor como eje central y desarmando de raíz los tóxicos dogmas de un paternalismo imperial de origen religioso. La reacción mas concreta (y desesperada) frente a este incontrolable factor de libertad fue nuevamente la prohibición.

Repasando un poco sobre esto, las primeras prohibiciones del siglo XX propuestas por el nefasto Brent, eliminaron el derecho de libre compra y venta del alcohol, el opio, la morfina, la cocaína y la marihuana (y con ellos la eliminación del derecho fundamental de automedicación); el alcohol no duró mucho, pero en su corta prohibición iluminó la formación de las mafias primigenias, las que comprendieron rápidamente el grueso negocio que significa vender algo prohibido (no se paga impuesto, no esta sujeto a controles de calidad, se puede adulterar y el precio puede llegar a ser exorbitante), he ahí la razón de que nunca mas se liberaría la administración (a criterio personal) de los fármacos mas importantes de la historia (las presiones para mantenerlos prohibidos son monumentales, de ahí la guerra contra las drogas).

Luego del boom hippie, ya a comienzos de los 70´s, se realiza el Convenio Sobre Substancias Psicotrópicas en Viena (1971), donde se acuerda generar un sistema de 4 Listas para organizar, entre los países firmantes (todo aspirante a occidental) las sustancias ahora controladas, donde la Lista1 corresponde a las sustancias más restringidas (absurdamente la mayoría de las drogas que encontramos ahí son menos peligrosas que el paracetamol, su nivel de toxicidad es casi nula y no provocan síndromes de abstinencia), en esta lista es en la que encontramos las sustancias psicoactivas: psilocibina, psilocina, LSD, mescalina, THC, DMT, entre otras18. Aquí comienza otra época oscura en cuanto al conocimiento sobre psicoactivos y la libertad individual.

“Ahora estamos en posición de entender la verdadera razón para la condena de los alucinógenos, y por qué se castiga su uso. Las autoridades no se comportan como si quisieran erradicar un vicio dañino, sino como quien trata de erradicar una disidencia. Como es una forma de disidencia que va extendiéndose más y más, la prohibición asume el carácter de una campaña contra un contagio espiritual, contra una opinión. Lo que despliegan las autoridades es celo ideológico: están castigando una herejía, no un crimen.”

Corriente alterna Octavio Paz

Desde principios de los 70´s hasta pricipios de los años 2000, cualquier estudio sobre substancias psicoactivas -a menos que argumentase de manera intencionadamente ruin en contra de ellas- significaba sepultar académicamente a las y los investigadores responsables. Esta es una de las mayores razones del porqué hay tanto paper a favor de la prohibición en el que se asegura el peligro oculto tras los fármacos prohibidos. Por suerte para el correcto sentido común (concepto evidentemente ambiguo), no todos quienes investigaban estos temas se dejaron amedrentar, un pequeño grupo de investigadoras e investigadores independientes nunca dejaron de estudiar y escribir libros correctamente argumentados, libros que actualmente son la base del nuevo despertar psicóptico19 actual, del cual como generación somos innegablemente parte. Si bien el tabú aun goza de la remanencia de sus mentiras (miente, miente, que algo queda), nos encontramos en un contexto bastante favorable para una liberación madura en cuanto a nuestros derechos fundamentales de libertad individual.

La actual tendencia hacia la legalización va acompañada de la mano hipocrática20 sosteniendo la bandera de la salud. Noble misión sin duda, noble mientras respete los criterios individuales en cuanto consumo de pharmakos (hongos, plantas, extractos y/o artificiales) y no se deje llevar por sus delirios de padre protector heredados gracias al traspaso de poder de una institución agónica vía un obispo etnofóbico. Un adulto es tal pues se sostiene solo en el vacío, tanto mujeres como hombres adultos son en si el único Pater-Mater necesario para sí mismos. El escenario actual destaca por la ausencia de este ser en estado maduro, gracias en gran parte por el bloqueo paternalista hacia la posibilidad (derecho) de desarrollar las antiguas artes del autocuidado, utilizando libremente lo que se estime necesario –En la antigua Grecia era incluso mal visto llegar a los 30 años sin saber automedicarse-.

En nuestro contexto actual abundan infantes eternos en cuerpos de adulto, criados ignorantes y dependientes vía represiones estratégicas, lo que se reprime claramente no se desarrolla y no desarrollar el conocimiento del propio sistema con la excusa de un discurso de fe es a estas alturas más que retrógrado. La fe en dios cambió por la fe en la razón, de la cual la ciencia asume como nueva iglesia, el rol de Pater de antaño tomado por curas, sacerdotes y obispos ahora es utilizado por psiquiatras, médicos y cirujanos. Todo bien mientras no haya poder asociado. Pero lo hay. La legalización y el derecho a automedicación son una vía legal que desmoronaría más de un imperio económico, eliminaría los monopolios de las farmacéuticas, medicina y narcotráfico, nivelando el escenario a un todo por igual. He ahí una razón, pero sigue oculta bajo el velo de la seguridad, el principal argumento para mantener restringido los accesos a las drogas es la seguridad (solo a un cobarde poco creativo le puede parecer segura la limitación al conocimiento), así, claramente nivelando a la población hacia abajo, como si el ciudadano promedio fuese un idiota -y se mantendrá por siempre idiota, mediante la ignorancia casi obligatoria resultante de trasformar un conocimiento en Tabú-.

El fanatismo -y su miedo latente hacia el infinito- es en el fondo el principal bloqueo a la libertad. La búsqueda del éxtasis será siempre un motor interno activo en la humanidad. Es un inevitable motor de vida, de existencia sin caretas, pues es también parte de esta existencia, tener posibilidad de éxtasis es que también somos éxtasis. Las guerras cosmogónicas, constantes en la historia de la humanidad, se manifiestan “técnicamente” por el control de este acceso. El restringir el acceso al infinito y proponer/imponer uno u otro cosmos como respuesta a la existencia determina maquiavélicamente el libre albedrío de cada individuo, ése cosmos impuesto dibuja entonces sus ficticios límites, sus limitadas lógicas, sus falsas necesidades, sólo lo estrictamente necesario para hacer funcionar su hermético mecanismo. Las técnicas del éxtasis son variadas, y no son pocas las tabuadas (además de las drogas son también tabú: el hierosgamos o tantra negado también por posturas religiosas; el desarrollo del mundo onírico y el sueño lúcido, subestimadamente relacionados a la pereza; toda práctica chamánica, considerada primero herejía y luego enfermedad mental).

Una vez me preguntaron:  -¿por que usar drogas si se puede meditar?- y respondí:

-se puede también meditar usando drogas y el resultado no será lo mismo, que cada quién lo decida-.

La psiconáutica, además de ser un derecho, es un nicho de conocimiento incalculable, una disciplina pendiente del episteme. Uno de los objetivos de hacer este libro es facilitar el acceso a las tecnologías naturales útiles para este fin sin entrar en conflictos legales con autoridades retrógradas. Reconocer los hongos psicoactivos u otros organismos visionarios presentes en Chile abre una oportunidad a quien quiera vivir una experiencia psicóptica o enteogénica sin arriesgar ser juzgado, procesado o incriminado. Hasta que no se considere un derecho psiconáutico habrá que mantenerse invisible y erudito, utilizando, sin dañar a nadie, lo que la naturaleza libremente nos ofrece. Si la seta crece en el bosque y sabes identificarla, tendrás acceso a ella.

3 Del griego έκ στασις ek stasis, «pararse fuera de uno mismo».

4 Si no me equivoco, el primer libro en mencionar la psicoactividad desde un enfoque más enteogénico en la literatura micológica nacional es “Guía de campo: hongos de Chile” vol II. (2018) De Guiliana Furci y Fundación fungi.

5 Un ejemplo claro es de Amanita muscaria, cuya evidencia occidental de uso mágico-religioso consta desde el siglo XVIII.

6 Cosmovisión.

7 De enteógeno, de las palabras griegas éntheos (ἔνθεος) “dios dentro” y génos (γένος) “origen”, es un neologismo propuesto en 1979 (Journal of Psychedelic Drugs, Vol II, nums 1 y 2) por R. G. Wasson, Carl

A. P. Ruck, Jonathan Ott, J. Bigwood y D Staples.

8 Micofobia (fobia al hongo) y Micofilia (afición al hongo), son neologismos acuñados por los Wasson en su libro “Mushrooms Russia & History” (1957) para describir las tendencias culturales en cuanto a la relación con los hongos.

9 Siglos III y IV.

15 De la raíz griega ψυχή – psique (alma/mente/aliento) y δηλόω – delia (delos/deus/dios). “dios en la mente”; actualmente también representa una época (60´s 70´s) y un estilo (musical, artístico).

16 La dietilamida del ácido lisérgico fue descubierta por primera vez en 1938 por Albert Hofmann, mientras sintetizaba derivados de la ergonovina buscando algún analéptico, ergonovina aislada del hongo Claviceps purpurea. Sus efectos no fueron conocidos hasta que el mismo Hofmann lo “toma” por accidente el año 1943 (para profundizar sobre los alcances de este pharmakos en la historia antigua recomiendo el libro “El camino a Eleusis: develando los secretos de los Misterios” de Wasson, Hofmann y Ruck. para saber más de la historia del LSD léase el libro “LSD: My Problem Child” de Hofmann).

12 Droga del francés drogue del holandés drog cuyo significado es: “Seco”. (refiriéndose, por ejemplo, a “hierbas secas”)

13 El Santo Oficio de la Inquisición se estableció en la Nueva España en 1574, en México termina oficialmente en 1820.

14 Tanto Huxley como Jim Morrison de la banda “The Doors”, toman su inspiración del texto “El matrimonio del cielo y el infierno” de William Blake: “…si los portales de la percepción (the doors of perception) se depurasen, todo aparecería al hombre tal como es, infinito…”. “The Marriage Of Heaven And Hell” 1790.

17 “La prueba del ácido”

18 El resto de las sustancias en la lista 1 del año 1971 son: DET, DMHP, parahexilo y STP.

19 De psycho (mente/alma) y óptica (visión de).

20 Hipócrates de Cos 460 A.C. (en griego antiguo Ἱπποκράτης; en latín Hippocrates), fue un prestigioso medico griego, es considerado el padre de la medicina occidental. Famoso por el juramento hipocrático, rito ético, costumbre para estudiantes graduados en medicina.