ENTREVISTA A BENJAMÍN GELCICH

por FEDERICO ROSETTI

25.03.2026

 

F.R.- Pasaron 2 años de nuestra última entrevista. Pasó el seminario virtual Historia de las Drogas 2024, Y Pasó el seminario de Drogología 2025…

 

B.G.- Pasó también la serie de encuentros Minga koka…

 

F.R.- Sí. ¿Cómo has vivido estos 2 años, y cómo ha sido para Lobeliana?

 

B.G.- Ha estado intenso, movido, pero funcionando. Se concreta poco a poco la misión. Es una misión surgida de una visión… no es algo que se proponga uno de la nada. Es una responsabilidad que se acepta a partir de ver algo. Yo tuve una visión, hace unos años, en un estado delicado de salud del que casi no salgo con vida.

El año pasado murió Jonathan Ott, pérdida de un gran amigo y maestro, maestro de varios. Con esto comienza nuestra tarea en el sentido práctico: hacernos cargo de su biblioteca. No teníamos pensado que fuera a suceder tan pronto. Recuerdo que Jonathan se jactaba que iba a superar los 100. Estábamos tranquilos, y nos sorprendió. Fue una noticia que no se esperaba.

Con Lobeliana logramos adelantarnos 3 años a eso. Generamos una base que vuelve realizable la tarea que nos propusimos, la de rescatar los libros. Ahora firmamos la compra-venta del terreno donde va a estar la biblioteca, lo que hace más concreto todo. Estamos levantando capitales. La muerte de Jonathan convierte al rescate de sus libros en nuestra primera prioridad. Debemos importar su biblioteca desde Xalapa (México) hasta Chile y construir un almacén para conservar de manera correcta los libros.

El primer paso es traerlos y conservarlos, mientras construimos el almacén, con capacidad para 9 mil libros, y con las medidas bibliotecológicas necesarias, en un ambiente climatizado. Ambos pasos son completamente relevantes para el proyecto.

El almacén tiene 2 zonas de trabajo: área de digitalización y área de conservación. Son las tareas que estaremos haciendo con la primera colección maestra que llegue. Ya tenemos otras colecciones. Pero la de Jonathan es la primera colección maestra. Pues ingresa en esta propuesta que hace única a Lobeliana, la de cuidar la curaduría de las colecciones.

La biblioteca de Jonathan tiene 2500 libros. Los reunió no como coleccionista. Los leyó todos. Basta con leer Pharmacotheon, tiene miles de referencias bibliográficas!

Él tenía una visión panorámica, estaba adelantado. O tal vez no adelantado, estaba en otra temporalidad. Relacionaba temas como nadie, no paraba de escribir.

 

F.R.- ¿Cómo se vincula todo esto con el Simposio Psiconauta de este año?

 

B.G.- La idea de este año venía de antes de la muerte de Jonathan, y después de la misma dijimos que debía ser en su memoria. Son 2 movimientos bastante grandes. Dedicaremos el Simposio a Jonathan, y trabajaremos ad honorem, para que todo lo recaudado vaya directamente al rescate de su biblioteca. Y traerla no es barato. Hay que hacer tratamientos previos.

En un primer viaje a Jalapa haremos un inventario general de los libros, chequear su estado, hacerle procedimientos a los que estén contaminados con hongos, algunos deberán estar sellados al vacío. Si no, no podrán ingresar al país, la aduana en Chile no nos los dejaría pasar así nomás. Hay que sanitizarlos y embalarlos. En la segunda etapa, debemos enviarlos de Jalapa al DF México, de ahí a Santiago (Chile) y de ahí traerlos aquí al sur de Chile.

Para el Simposio, varios conferencistas nos dijeron que no nos preocupemos por cubrir sus pasajes, van a eximirnos de ese gasto para dirigirlo al rescate de esta biblioteca. No es poca la gente que está atenta a esto. Están confiandole a Lobeliana la tarea de ocuparse de ello, somos los encargados, y es que existimos para esto.

Traer estos libros marca un hito importante, nos hemos preparado los últimos 3 años para hacerlo. Siento que no hay mucho tiempo más, la situación global está tensa; nadie sabe cuánto tiempo más podrá haber vuelos tranquilos, en Europa y Estados Unidos.

Estamos a tiempo. Hacemos lo mejor que podemos, lo suficiente y necesario para lograr la tarea. Pero necesitamos el aporte y colaboración de todo aquel que entienda la importancia de esto. Da lo mismo la cantidad o el monto del apoyo. Esto en el fondo es invaluable. Cualquier cifra que uno invierta no es nada en comparación con el conocimiento que aquí se encuentra en juego.

 

F.R.- Y de otro modo, si los libros de Jonathan no se recuperan, ¿su biblioteca está  destinada a la desintegración?

 

B.G.- Sí, muy probablemente. Podrían llegar a algunas manos que los valoren, sí. Pero lo que se perdería es el valor de la colección, que no es equivalente a la sumatoria de cada libro por separado. Es la relación de la información lo que vale ahí. Además, hay libros difíciles de conseguir, otros que sí son de fácil acceso. Pero también hay libros imposibles de conseguir, archivos, fotocopias de originales que ya no existen. Hoy la prioridad es todo eso.

 

F.R.- ¿Jonathan estaba implicado activamente en el proyecto Lobeliana?

 

B.G.- Con él teníamos un larguísimo epistolario, por email. El estaba muy entusiasmado con el proyecto de la biblioteca. Participó de varias etapas, quería diseñar el sistema eléctrico, por ejemplo. Su hobbie eran las energías limpias. Respecto de su biblioteca, si hubiera que priorizar, él tenía ya una lista clara.

Fue la segunda persona que ingresó al proyecto Lobeliana, la primera fue Manolo Torres, quien también nos propuso donar su biblioteca. Pero Jonathan tenía especial interés en que la suya fuese destinada a algún lugar de Latinoamérica.

 

F.R.- ¿Cómo fue esa visión que tuviste, respecto de esta biblioteca de bibliotecas?

 

B.G.- Yo estaba transitando disreflexia autónoma, una emergencia médica potencialmente mortal, en la que el sistema nervioso simpático y el parasimpático se activan y actúan al mismo tiempo, cosa que no debiera suceder. Yo tengo una lesión medular. De la lesión, para arriba, se activa el simpático, y hacia abajo el parasimpático.

El problema de eso es que cada vez que se gatillaba, que era cada vez que quería ir al baño, se acumulaba mucha sangre en el cerebro, y comenzaba a latir más lento el corazón, por la activación de cada sistema. Cada vez que tenía que ir al baño tenía riesgo de derrame cerebral o de paro cardíaco… en esa situación estaba, no sabiendo si iba a salir vivo de esa. Ahí es cuando tengo la visión de la isla.

Estuve hospitalizado 3 semanas. Y cuando salgo vivo de esto lo llamo a Manolo, tengo esta conversación, la misma semana llamo a Jonathan. Se comprometieron ambos en esos días. Un año después se funda Lobeliana, en 2023.

Pero en ese momento de agonía me di cuenta que, “pucha si yo me muero todo esto se pierde”, no había otro puente para con todos estos investigadores (Jonathan Ott, Donna y Manolo Torres, Samorini, Eduardo Luna, Stacy Schaffer, Claudia Muller…) con las nuevas generaciones. Todos grandes investigadores contemporáneos.

La visión en sí es la de una biblioteca de bibliotecas psiconáutica, en una isla en el sur de Chile. Esa es la visión utópica, final. Con todas las colecciones maestras. Que quiero terminar de realizar antes de morirme. Pero para lograr eso, primero hay que existir. Entonces empezamos por la sede continental, con el terreno que recientemente adquirimos, aquí en Pucón, en el Parque Nacional Huerquehue. Ahí vamos a comenzar a existir, donde podamos recibir libros, hacer una pequeña sede de la biblioteca, que se pueda visitar, hacer residencias. Esta es la primera etapa del proyecto.

Ahora bien, cuando encontremos la isla, y los libros estén allí, tenemos proyectado tener una imprenta, y hacer curadurías especiales para las sedes continentales. La idea es que haya acceso sin tener que ir a la isla, donde estarán las colecciones maestras. Pero todos los libros existirán como copias en las sedes, cuya intención es ir multiplicando.

 

F.R.- Volviendo al Simposio Psiconauta de este año, es el segundo. El primero tuvo el subtítulo “utopía y ebriedad”. El de este es “navegación y vanguardia”. ¿A qué se debe esto? ¿Jonathan tuvo alguna incidencia sobre el título?

 

B.G.- Yo considero que él ha sido el psiconauta por excelencia, el que más ha navegado, de nuestra generación. Dedicó su vida, una vida larga. ¡Quién sabe por cuánto multiplicó su vida en estos viajes! Es quien más lejos creo que ha llegado. En este sentido, era un vanguardista.

Y navegación, es navegación psíquica. El simposio es psiconauta, eso quiere decir que los invitados a presentar, son psiconautas en la práctica. No sólo estudian esto. Practican y estudian de manera profunda.

El simposio sucederá entre el 9 y el 15 de noviembre. Una semana, en San Pedro de Atacama. Un lugar icónico en la psiconáutica, donde la arqueología ha encontrado la mayor cantidad de parafernalia psicoactiva.

Participaremos entre 80 y máximo 100, en un mismo lugar, en un desierto maravilloso, bajo ese gran cielo abierto y estrellado. Los días están organizados para tener 3 charlas por día y un conversatorio en la tarde. Hay otros momentos, de performance artístico, talleres de ilustración botánica por Donna Torres; muestra de arte curada por Luis Eduardo Luna. Hay un bloque para presentar proyectos y nuevas iniciativas. Estamos haciendo una convocatoria en esa línea. Hay más de 10 clases maestras.

Sumamos un día respecto del simposio anterior, para descomprimir y generar más instancias de intercambios informales, que es donde más se transa información.

Y la experiencia de estar en un lugar retirado, que es una maravilla natural. Esa intimidad genera redes profundas. Es lo que buscamos. Apostando a que es la única manera de un cambio de paradigma real. Sin tabúes asociados. Habrán instancias de encuentros virtuales previos, semanas antes, para que lo presencial sea netamente presencial. Los encuentros virtuales serán con Jeremy Narby, y con Dennis Mckenna.

Pero para que esto suceda es necesario que la gente venga. No tenemos sponsors. Al tratarse de temas tabúes, esto sólo puede concretarse con la gente que venga.

 

F.R.- La palabra Droga es una palabra tabú, que les ha valido carecer de patrocinadores, pero ustedes mantuvieron la decisión de sostenerla como eje conceptual.

 

B.G.- Es que queremos usar las palabras correctas. Esta palabra juega en contra para el juicio superficial, pero nos ha jugado a favor para interesar a los personajes relevantes y tener su aceptación inmediata. Todos los conferencistas me dijeron inmediatamente Sí, por ese motivo. No nos ponemos máscaras, de “terapia” ni de nada. No hacemos coartadas. Hablamos de drogas, de psiconáutica sin velos ni tapujos. Eso lo agradecen aquellos que más saben. El costo de esto es que no tengamos auspiciantes.

 

F.R.- En el dossier se lee que, entre otras cosas, lo relevante es estudiar el fenómeno de relación entre drogas y conciencia. Ese es el eje, el marco fundamental?

 

B.G.- Sí, es lo que explora la psiconáutica, las dimensiones que tenemos posibilidad de habitar. El antropólogo Charles Laughlin nos habla de culturas de conciencia monofásica (la nuestra, material, empírica, racional) y culturas polifásicas, donde se atienden a todos los demás estados de conciencia y de existencia. Ahí están las sociedades animistas, los chamanismos, que aceptan la dimensión de los espíritus, de los muertos, de la vida en el cielo, bajo tierra, bajo el agua… son muchos los espacios donde se puede existir y habitar. Los sueños también, son tan reales como la realidad misma. La materia es real, pero no es la única dimensión donde el alma puede habitar.

Esta es la dimensión donde, en palabras de Blake, el cuerpo es la parte sensible del alma. Una fracción del alma, la fracción sensible. Pero hay otras dimensiones para habitar y aprender. Limitar el acceso a estas otras dimensiones de existencia es limitar la maduración del individuo, su crecimiento, su conocimiento de la vida…

 

F.R.- Del individuo, y también de las sociedades y comunidades que se forman, o que forman al individuo…

 

B.G.- Ahí es donde entra en juego el control social. Se comprimen las conciencias para extirpar las dimensiones que no son controlables. Y para tener control del relato social. Pero este relato hoy está en decadencia. Por ejemplo, se confió en los últimos años en la dimensión digital… tanto así que muchas bibliotecas de papel volvieron a convertirse en celulosa, por la posibilidad de leer digital.

Esto que está pasando con la inteligencia artificial, herramienta brutal, pero censurada y programada para responder siempre. Lo que es una contradicción. Sucede entonces que cuando debe responder ante algo para lo que está censurada, inventa, alucina. Eso es un veneno para el saber. Finalmente, nadie sabrá que es verdad y qué no lo es. Entra en peligro la historia. Por eso volvemos al tema de la biblioteca, para que la historia no se pierda en esta mezcla de informaciones inventadas. Las personas tendrán que volver a los libros para saber quién dijo qué, conforme esto siga así e internet termine siendo una fuente de incredulidad.

 

F.R.- Otra dimensión importante que se pierde en la era de la digitalidad es el contacto con la materia, con los otros, con el aspecto sensible de la experiencia. Mismo con la ingesta de sustancias… la sustancia pasa por el cuerpo para modificar la conciencia. Esto la digitalidad no lo puede suplir, sin amputarnos una parte importante de la realidad. Uno puede ponerse de novio con una ia, pero eso no equivale a tener relación con otra persona…

 

B.G.- No, eso no se puede sustituir. Pero este relato decadente pretende hacer eso. De ahí que vuelvan los animismos, a la par que la realidad aumentada, la inteligencia artificial. Todo eso está íntimamente relacionado a lo que decía de la cultura polifásica y la decadencia del relato monofásico de la conciencia. Se busca suplir la necesidad polifásica con versiones digitales de la existencia, que son más controlables aún que la propia existencia material.

 

F.R.- Y pensar que todas estas tecnologías, muchas provienen de Silicon Valley. Quiero decir, de un lugar donde el uso de sustancias psicodélicas, se sabe, ha sido muy tenido en cuenta. 

 

B.G.- Sí, pero esto es una mala copia de aquello. La invención de los superhéroes, por ejemplo, que vienen a ser los ideales de tu avatar, con poderes sobrenaturales, como volar. Es una copia burda, pero que te la hace fácil. Basta que digas “quiero volar” y ya vuelas. Mientras que para un chamán el poder de “volar” viene con años de retiro, dietas, sacrificios. Es un vuelo psíquico, astral. Pero existe. Como la clarividencia, la telepatía, son poderes de los que los relatos antiguos están llenos.

La realidad virtual es una mala copia. Ahí está lo que visionaba Matrix: cuando logren inventar el artefacto que con la energía del cuerpo alimente el soporte digital de cada persona, tú serás la propia pila que alimente tu propio mundo virtual.

 

F.R.- Por eso, la necesidad del encuentro presencial, real ¿no? como el del Simposio…

 

B.G.- Sí. Dejamos abierta esa invitación para quienes lo sientan. Nosotros estamos abiertos. Cuando alguien se acerca con intención real, se termina transformando en un aliado. Y esto solo se sustenta a través de una red humana comprometida. El simposio es una instancia, un encuentro clave.

 

 

 

MÁS INFO SOBRE EL SIMPOSIO 2026: Simposio  Psiconauta